Tryptikon: el pletórico regreso al trono de Tom G. Warrior, el padre del metal extremo europeo


Todos tenemos héroes musicales, seres humanos que con su música nos entretienen y nos inspiran. En mi caso son Mike Patton (Faith No More, Mr. Bungle, Tomahawk, etc…), Devin Townsend (Strapping Young Lad, Steve Vai, The Devin Townsend Band, etc…), el recientemente fallecido Peter Steele (Type O Negative, Carnivore, etc…), pero a Tom Gabriel “Warrior” le tengo un especial cariño, no sé si por lo que me provoca cuando escucho su música o porque es un eterno perdedor, un alma en pena que expulsa sus demonios a base de melodía y lamentos.

Pionero del metal extremo con los seminales Hellhammer primero y con Celtic Frost después, llevó a un paso adelante ese punk  ruidoso y metálico de los Venom de los 80 para crear el doom extremo, el proto death metal y, especialmente, el black metal tanto en su vertiente musical, estética y espiritual (aunque Warrior siempre ha afirmado que el no tiene nada que ver con el Black Metal Noruego y con Varg Vikernes, culpable de la quema de varias iglesias y del asesinato del cantante de Mayhem, Euronymus, banda también muy influída por las enseñanzas de Warrior). Celtic Frost se separaron a principios de los 90, y Tom cayó en una espiral de alcoholismo, drogas y fracasos sentimentales (muy recomendado el libro editado sobre los primeros días de Hellhammer y Celtic Frost). A finales de los 90 volvió con Apollyon Sun, un proyecto de rock electrónico que le devolvió la ilusión por la música, pero con tan poca repercusión que hizo que Warrior volviera a su infierno personal.

Pero los guerreros no desfacellen, renacen de sus cenizas con mas fuerza si cabe. En 2006 hizo las paces con Eric Martin Ain, el otro miembro fundador de Celtic Frost. Y parieron “Monotheist”, uno de los álbumes más increíbles de la década pasada, al que siguió  una gira con Kreator y Type O Negative donde llenaron todas las salas, y recuperaron glorias pasadas. Pero la voluntad del dúo era dar digno fin a Celtic Frost.

Con fuerzas renovadas y adicciones superadas. Warrior se concentró en una nueva banda: Tryptikon. Reclutando jóvenes músicos de su Suiza natal, editó hace unos meses el inconmensurable “Eparistera Daimones”, uno de los discos del año. Hace unas semanas se editó “Shatter EP”, un mini-cd de 5 temas concebido como acompañamiento del LP antes mencionado. ¿Qué podemos encontrar aquí? Dolor, rabia y orgullo, mucho orgullo recuperado. Doom metal corrosivo, thrash dosificado, voces de amargura, nihilismo, accesos de furia, los famosos recitados de Warrior y mantras sónicos increíbles, todo ello acompañado de puntuales voces femeninas (pero muy alejadas de los cliches góticos) y mucha distorsión. Un manojo de canciones para disfrutar con el puño cerrado y la mente abierta. La obra se compone de 5 temas: el tema homónimo (una maravilla que curiosamente es el primer single de la banda), el arrastrado y desasosegante “I am the twilight” (Toda una declaración de principios), el ambiental “Crucifixus” más 2 temas en directo correspondientes a sendas versiones de Celtic Frost.

Una obra magna, de excelente sonido, difícil de escuchar para los no iniciados, pero que recoge toda la espiritualidad del metal extremo y la personalidad de un auténtico maestro, alguien que está por encima de las modas y los convencionalismos.

Mostrad respeto a vuestros mayores.

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