Band of Horses: camisas de cuadros, gafas de pasta negra y mucha, mucha barba


A principios de esta semana, hemos podido disfrutar, en Madrid y Barcelona, de uno de los conciertos más esperados desde hacía meses por una panda de folkies.

Ellos, vestidos con camisas de cuadros, gafas de pasta negra y mucha, mucha barba.

Hablamos, queridos, de Band of Horses.  En el 2007 Ben Bridwell (líder de la banda) y su formación actuaron en el Primavera Sound, y aquellos que pudimos disfrutarlo, el que fuese su primer concierto barcelonés, nos quedamos con ganas de más, ya que el sonido, con fallos técnicos, y su “poca madurez” hizo que el grupo no cuajara como todos esperábamos.

Después de este bache, sacaron sus dos discos (“Cease to begin” en el 2007 y su “Infinitive Arms” ) e iban creciendo poco a poco, hasta llegar a ser una de las bandas más importantes del folk-rock.

Así, que el miércoles les dimos una segunda oportunidad para “arreglar” aquellos fallos que dolieron en el 2007. ¿Arrepentirnos?. ¡Para nada!.

Para colmo, a media tarde, se informó que Brian había comentado que tenía graves problema vocales, y toda esa ansiedad de esa “nuestra” segunda oportunidad se iba desvaneciendo  y asombrándonos por no poder “disfrutar” al 100% de este impresionante artista.

Mike Noga & The Gentlemen of Fortune fueron los responsables de abrir el escenario, unos teloneros dignos de nombrar, haciéndonos creer que teníamos allí mismo al hijo/sobrino/nieto/familiar del mismísimo gran Bob Dylan.

Entró en escena y fue el momento de la banda de los caballos, abriendo boca con su “For Anabelle”, en el que a pesar del sonido un poco distorsionado, volvía a creer en estos hombres barbudos.  Mezclando temas de sus tres discos, la admiración iba subiendo, también por saber llevar un concierto en directo y hacer vibrar cada esquina de la sala.

Hubieron lágrimas de algunos, sonrisas de  otros, miradas de amantes e incluso abrazos entre amigos. La emotividad, crecía cada vez más, y más, y más. Quien no se haya estremecido, es que no tiene corazón.

Quizás el principio no fue del todo “correcto”, pero a medida que la setlist iba avanzando, como que el sonido se iba recogiendo y transformándose en sintonías firmes y contundentes.

Los gritos, aplausos silbidos al finalizar el concierto hacían que los voltios explotasen, y estos muchachos volvieron al escenario para ofrecernos tres últimos temas e irnos a dormir a gusto.

Su último tema, “Is there a ghost”, tocando Ben la guitarra, aunque un gesto hacia la tabla de sonidos, observamos que algo había pasado. Dejó de funcionar,  y sin dudarlo ni un segundo, lanzó la guitarra, se arremangó y se zambulló hacia el público, y la locura del público (aunque respetando) se intensificó y como pequeñas avalanchas todos querían tocarle. Lo disfrutamos, lo tocamos, y esas últimas letras y esas últimas gotas de sudor….valieron la pena.

Ahora amigos, más que nunca, me declaro fan de la banda de caballos, porque ellos… saben cómo entrar directos al corazón.

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3 pensamientos en “Band of Horses: camisas de cuadros, gafas de pasta negra y mucha, mucha barba

  1. Mashinito dice:

    Voy a ver qué tal suenan… Y bienvenida al blog!

  2. Rebecca dice:

    Escucha, escucha, que no te decepcionará 🙂
    ¡Es un placer! 🙂

  3. Ewoken dice:

    No me acaban, para Americana profunda prefiero a Drive By Truckers o a los inmensos (y reencarnados en Woven Hand y Lilium) 16 Horsepower

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