“Given to the wild”, de The Maccabees, en el tercer álbum de su carrera llegó su faceta más madura


El cambiante grupo The Maccabees ha sido uno de los primeros grandes nombres internacionales que ha presentado disco en este año. Y ya a finales del año pasado se podía oler la senda de ansiedad que dejaban en sus seguidores, quienes después del sonido más de lo mismo del 2007 con “Colour It In”, y el complejo cambio en 2009 con “Wall of Arms”, querían ver lo que los mutantes The Maccabees se traían entre manos.

El resultado es “Given to the Wild”, 53 minutos de música que alabamos, y de momento definimos como uno de los trabajos que van a mantener con vida el dañado corazón de la música británica. Siempre hambrienta y ávida por encontrar la joya de la corona a la que subir a los altares, para hacerla caer como un saco de patatas, el tercer trabajo suele ser el momento culmen en el que se pasan a buscar otra cosa. No va a ser así con The Maccabees.

Y, ¿Por donde empezar a analizarlo? Si empiezo por la primera canción, es una intro de algo más de 2 minutos, que a los londinenses no les pega demasiado. Y si comienzo por el primer single, “Pelican”, corte 8 del LP, no me cruzo con lo mejor que me puedo encontrar. Así que empiezo por lo que más me ha llamado la atención. Y es que el sonido ahora de The Maccabees se rodea de una instrumentación mucho más mística que en sus anteriores trabajos, lo que conlleva a definir el disco como un trabajo más suave. El final de “Child” se puede convertir en excepción, y el corte 5 “Glimmer”, nos vale como definición.

Si no fuera seguidor de The Maccabees, diría que “Given to the wild” es un disco demasiado complejo como para poder admirarlo. Si no supiese de donde viene la banda, no hubiese aguantado canciones como “Forever I’ve known”, un in crescendo, pero que coge una robustez compleja. Esto si no les conociese, pero como si les conozco, puede asegurar que el nivel de madurez adquirido, el haber huido de ser un grupito más detrás del brit rock emergente de la época de su nacimiento (Bloc Party, Arctic Monkeys…) les lleva a dar un paso más haya.

Dicho todo esto, voy a destacar, para todo aquel que pueda cogerle miedo a este disco, el final del mismo. Desde el ya mencionado corte 8 “Pelican” hasta el último track “Grew Up At Midnight”, este tramo hace vibrar a los amantes de la música, con los respiros en los inicios de “Go” o en la pausa que se toman con “Slowly One”. Sinceramente creo que un disco completo con este nivel rozaría la valoración de sobresaliente. Pero tampoco podemos pretender que cada trabajo que llegue a nuestras exigentes orejas sea de nuestro gusto.

Manifiesto la esperanza de encontrarme en el futuro a unos The Maccabees aún más maduros, que acompañados por el talento que tienen, llenarán de placer nuestros reproductores musicales. En 2012 nos quedamos con “Given the Wild”, y su mutante diversidad.

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2 pensamientos en ““Given to the wild”, de The Maccabees, en el tercer álbum de su carrera llegó su faceta más madura

  1. parsi parso dice:

    alguien que sepa algo de periodismo por aqui? empezando por la primera clase de la carrera, el titular NUNCA pasa de 9 o 10 palabras.

  2. Victor Hurtado dice:

    Parsi Parso… Querido amigo!… Si quieres periodismo vete a leer Rockdelux o semejantes, que seguro que están mas acordes a tu refinado gusto literario…

    Aquí todos somos gente normal que no se dedica al periodismo y hacemos esto por hobby t por pasión de manera desinteresada y sin animo de lucro… 😀

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