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The Hives se visten de largo para su nuevo trabajo. “Lex Hives” refleja el buen estado de la banda


Quince años han pasado ya desde que el primer LP de The Hives, “Barely Legal” viese la luz. Pero ni el paso de los años ni el hecho de que sea ya su quinto disco ha mermado la calidad de esta banda; ni la de su música ni la de sus atuendos (han pasado de los trajes sesenteros a fracs propios de inicios del s.XX). “Lex Hives” nos propone una buena descarga de garage-rock punkarra de la mejor calidad. Lo tendremos a la venta a partir del día 5 de Junio, pero ya se puede escuchar entero.

El primer y único single extraído de este álbum por ahora es “Go Right Ahead” y se trata del segundo corte del LP, que viene detrás de la potente intro “Come On!”. Y el resto del album mantiene el mismo nivel de intensidad durante sus 31 minutos de duración. En “Lex Hives” hay mucho corte rápido y corto, como es el caso de “1000 answers”, “These Spectacles Reveal The Nostalgics” o “If I Had A Cent”. También hay bastante carne de directo. Uno se puede imaginar fácilmente a todo un público haciendo palmas en “I Want More” o coreando al unísono “Patrolling Days”, por poner algún ejemplo.

Encontramos canciones absolutamente pegadizas (“Wait a Minute Now” por ejemplo) y veraniegas (“Take Back The Toys”). La única canción lenta es “Without The Money”, aunque con la voz estridente de Howlin’ Pete Almquist de tranquila tiene poco. Por último, la placa cierra con “Midnight Shifter”, que nos recuerda mucho al rock que se hacía en décadas pasadas.

También nos queda comentar que si les quieres ver en directo en nuesto país, si ningún festival los confirma antes, tendrás que esperar hasta inicios de diciembre. La banda pasará por La Riviera (Madrid) el día 1 y por el Sant Jordi Club (Barcelona) el día 2 del mismo mes. Les esperamos con ganas.

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“Noctourniquet”, de The Mars Volta: brutal y elegante fuerza en el sexto disco del dúo


Nos ponemos el disfraz de locura para escuchar “Noctourniquet”, el nuevo disco de The Mars Volta. Hacemos los mismos entrenamientos que Fernando Alonso, para aguantar los movimientos de cuello. Y es que la fuerza G de este disco es brutal. Una fuerza elegante difícil de encontrar.

Varias fueron las veces que intenté arreglar los problemas de sonido de mis altavoces, hasta darme cuenta de que los tejanos habían decidido dar rienda suelta al desorden y habían desatado la caja de los truenos para elaborar unos líos musicales de mucho cuidado.

No me costó demasiadas escuchas entender que realmente, el rock progresivo que tenía entre manos, es puro talento. Que Cedric Bixler-Zavala sólo pone su voz cuando es estrictamente necesario, dejando que el puertorriqueño Omar Rodríguez-López, la otra mitad del grupo, de forma a la esquizofrenia con sus guitarras, no siempre potentes, pero en la mayor parte de los casos tan inoportunas e inesperadas, que parecen estar enfadadas con la percusiones.

Hablamos de detalles musicales como si fueran seres humanos. Empiezo a creer que puede ser uno de los efectos secundarios de escuchar “Noctourniquet”, trabajo en el cual, por cierto, se agradece la desaparición de los temas chocantemente largos que hacía casi inaguantable “Amputechture”, disco del 2006 de los estadounidenses.

Y hablando del pasado, recordamos que hablamos de un grupo al que parece perseguirle su disco “DeLoused in the Comatorium”, del que ya hace tanto tiempo, que no merecen el recuerdo. The Mars Volta buscan en su interior canciones, pero llevándote a ecosistemas musicales realmente externos. La propia portada es una declaración de intenciones, siendo tan futurista como el estribillo de “Aegis”, el desorden de “Dyslexicon” o el comienzo de “Vedamalady”, canción que aporta la tranquilidad de la visualización del espacio exterior.

Como valoración final, decir que lo estrambótico en la música casi siempre es sinónimo de originalidad. En el caso de The Mars Volta y su disco “Noctourniquet”, no veo más que agudeza musical. Con el paso de las escuchas, llego a entender que estamos ante una locura clarividente. Que un día, alguien puede cerrar los ojos y entender que las canciones farragosas pueden llevar al oyente a tal nivel de confusión, que cuando se quiere dar cuenta ha descifrado todos los enigmas musicales en los que se encuentra.

Con todo el dolor de mi cuello y toda la incomprensión del mundo, mi razonamiento me está diciendo que hacía mucho tiempo que no escuchaba algo así. Gracias The Mars Volta. Ya me pueden poner la camisa de fuerza.

“America give up”, de Howler: el disco debut de una de las bandas más prometedoras de la actualidad


Me pongo ante el disco de Howler con varias ideas en la cabeza. Y lo primero es que puede que sean el futuro del gutter-rock, un estilo abandonado en el último disco por The Strokes, que mantienen The Vaccines con ciertas dudas mirando al futuro.

Futuro es otra idea que me ronda por la cabeza. Howler edita un EP con una importante repercusión y con algunos grandes temas de éxito (“This One’s Different” puede ser el máximo exponente). Canciones que un grupo puede crear para llegar al éxito lo más rápidamente posible, pero que tienen que ser acompañadas por otras canciones que aporten cosas como entretenimiento y buen gusto (si es el caso) para obtener el respaldo de los medios de comunicación.

Respaldo de los medios de comunicación es lo que ha tenido Howler desde su irrupción en el mundo de la música. Sobre todo desde NME, quienes han engordado las cualidades del grupo norteamericano, demostrando así unas impetuosas ganas de encontrar un grupo referente con sus guitarras.

Guitarras es una de las mejores cosas que tiene el disco de Howler “America Give Up”, una suma de 11 canciones en poco más de media hora. Temas cortos, en su mayoría acelerados (“Too Much Blood” es una escepción) que recuerdan en algunos casos a algunos singles de los Ramones. Eso si, actualizados. Más que temas directos y frescos, podemos encontrar canciones que fusionan la diversión con la suciedad melódica, consiguiendo así un genial set para sus directos.

Directo que por ciero, podremos ver en nuestro país, puesto que recientemente han sido confirmados para el FIB, consiguiendo entrar por primera vez en nuestro país por la puerta grande, para disipar todas las posibles dudas.

Dudas que se resumen en cuanto tiempo tardaremos en dinamitar a una banda que, prescindiendo de la originalidad, lo que hacen lo hacen bien. Un banda que elaboran canciones divertidas, arrastrando sus grandes éxitos de un EP exitoso, lo que da pie a pensar que tal vez no tenían más. Una banda que arrastra a todas las reseñas a mencionar a los mismos grupos, de éxito indudable. Pero a la que el camino para llegar a ver la huella dejada por ellos aún puede hacerse largo.

Hacerse largo es lo que no quiero de este texto, así que paso a destacar algunos de sus temas, como el cierre “Black Lagoon”, el corte 6 “Wailing (Making Out)” o el ya muy conocido “This One’s Different”. Estos y el resto de canciones consiguen una alta valoración en esta reseña, con la única duda con la que comenzaba el texto: el futuro.

“El Camino”, de The Black Keys, uno de los discos del año que sabrá envejecer muy bien


Tengo una larga colección de discos y vinilos antiguos, a los que cedo mi confianza cuando los días no vienen cargados de entretenimiento. Desde Chuck Berry a Nirvana. Led Zepellin, Aerosmith, Pink Floyd, Little Richard o David Bowie. Adoro haber heredado estos vinilos, los cuales completo de vez en cuando, con algún regalo que me hacen o con algún capricho que me doy. A esta colección la llamo “Los discos que cogen polvo”.

Ninguno de estos discos tienen un sonido antiguo, ni se han quedado viejos. Simplemente cogen polvo. Tampoco es por su no uso (más bien todo lo contrario). Cuando los pones, esas guitarras, esas voces, esas canciones… sabes que son creaciones de hace años. Pero siguen siendo la mejor música.

Este año, hay un disco que ha pasado a formar parte de mis “discos que cogen polvo. “El Camino” de The Black Keys. Este trabajo significa el séptimo LP de la pareja formada por Dan Auerbach y Patrick Carney, y también significa la nueva consagración (considero que puede ser la cuarta o quinta) de los chicos de Ohio.

La última muesca de los norteamericanos se titulaba “Brothers” y fue un disco que se centro en el Blues, y giro a su alrededor tocando una infinidad de palos. Ahora con “El Camino”, The Black Keys se centran en el Rock ‘n’ Roll. Potencian una batería que explota en este trabajo, creando los raíles sobre los que se encaminan todos los temas.

Bajo mi punto de vista, estamos ante el disco más importante del año. Tiene una de las mejores producciones, que ha logrado encontrar un gran sonido, aunque no supera la calidad encontrada en “Brothers”. Tiene las mejores canciones, y no solo “Lonely boy”, primer single que esta sonando por todos los rincones. De hecho, yo personalmente tengo especial debilidad por “Gold on the ceiling”, con ese ritmo tan enérgico. Y sobre todo por “Little black submarines” la canción que comienza de forma acústica y crece como si de la historia del rock se tratará.

No puedo evitar tampoco ver en muchos trazos de guitarra al mismísimo Jack White tocando y volviéndose loco. No forma parte del plantel de The Black Keys, por suerte o por desgracia. Pero la guitarra que apuntalan estos chicos, es capaz de recordar a uno de los mejores (si no el mejor) guitarrista en vida del planeta.

Y después de todos los halagos, tengo que decir que The Black Keys siempre me han gustado muchísimo. Una debilidad podríamos decir. Su sonido sigue siendo muy similar al de sus primeros trabajos, aunque con un toque de madurez en sus letras y en algunas melodías que no se escuchaban en los primeros años. Que ha cambiado poco no es el problema señores. Ellos tienen marcado el camino del éxito. Saben como quieren sonar y no lo van a cambiar para darse de bruces contra los puretas. “El Camino” es más The Black Keys. Es buen The Black Keys (buenísimo) y significa que los jóvenes de hoy en día si sabemos escuchar música, elegir música, y apreciamos mucho todos “los discos que cogen polvo”.

The Sounds presenta nuevo álbum de estudio con marcadas influencias electrónicas


Después de su, a mi parecer, algo más que flojo “Crossing the Rubicon” los suecos nos presentan su cuarto álbum de estudio llamado “Something to die for”.

Una intro nos da la bienvenida a un disco muy electrónico, algo que tampoco ha sido una sorpresa ya que, después del single “Something to die for”, presentaron el tema “Better Off Dead” el cual es muy pero que muy pistero.

Todo hacía presagiar que iba a ser un disco bastante electrónico y así lo demuestran con canciones como “Dance with the Devil” o “Yeah Yeah Yeah”. Aunque también encontraréis canciones que recuerdan mucho a sus primeros trabajos como “The No Song” o “Diana”. El disco finaliza con “Wish you were here” una canción bastante más tranquila que el resto del disco y que a mí particularmente me gusta mucho.

Además de que antes de que saliera el disco nos adelantaran el que es el primer single y “Better Off Dead”, la banda colgó en su página web la partitura de esta última para que sus seguidores se divirtieran tocándola e incluso grabaran su propia versión de la misma y se la mandaran de vuelta. De esta forma podían participar en un concurso que finalizó el 29 de Enero pasado. Todos los participantes recibieron en su correo un archivo MP3 con el primer single cuatro días antes de su estreno mundial.

Para finalizar, un pequeño apunte, decir que las canciones “Something to die for” y “Yeah Yeah Yeah” forman parte de la banda sonora de la película Scream 4 que se estrena en España el día 24 de Abril.

El festival benéfico “Gandia IN Rock” vuelve mañana 15 de abril con un “sold out”


El segundo festival Gandia IN rock organizado por la Fundación Iñaki Nogueroles Jóvenes Contra el Cáncer (Fundación IN) vuelve este año con un cartel de lujo formado por los grupos Los Perros del Boogie, La Raíz, Orxata Sound System y Moon Cresta. La noche finalizará con una sesión de DJs.

La cita será mañana viernes 15 de abril a las 23 horas en la discoteca La Fábrica de Gandia. Las entradas, limitadas, se agotaron ayer mismo. Lo que aun quieran conseguir su entrada podrán hacerlo acudiendo pronto a taquilla. También en los puntos de venta hay disponibles tickets de fila cero para aquellos que quieran colaborar con la Fundación IN y no puedan asistir al festival.

Los Perros del Boogie es un grupo valenciano cuyas canciones recuerdan al estilo de bandas como Los Rodríguez, Tequila o M-Clan. Teloneros de AC/DC en su gira por España, darán el toque más roquero al festival. Orxata Sound System, considerado el grupo revelación valenciano 2010, llega a Gandia con las letras más trasgresoras para hacer partícipe al público de su último trabajo “2.0”. Mostrando de nuevo su apoyo a la lucha contra el cáncer, el grupo gandiense La Raíz vuelve al Gandia IN Rock pero esta vez con un regalo para sus seguidores: la presentación de su último disco, ‘El lado de los rebeldes’. Y una confirmación de ultima hora, Moon Cresta, que os harán saltar con sus temazos mas rockeros y funkys. Todos juntos unidos por una causa benéfica.

La Fundación Iñaki Nogueroles Jóvenes Contra el Cáncer fue creada en 2010 como evolución de la asociación socio-cultural Iñaki Nogueroles, a instancias de un grupo de familiares y amigos de Iñaki, que falleció a los 24 años víctima del cáncer.

Su fin es reivindicar el cáncer en jóvenes como una entidad propia y mejorar su estatus, proporcionándoles apoyo psicológico y social durante su tratamiento, además de apoyar proyectos de investigación contra el cáncer, especialmente los que se centren en este grupo de pacientes. El festival benéfico Gandia IN Rock es el principal evento de la Fundación IN. En su primera edición, el 16 de abril de 2010, reunió a más de 400 personas y contó con las actuaciones de los grupos La Raíz, Sophy Zoo&Rawpublik y Pedal Trash!. Se vendieron 1500 entradas de fila cero. Fue seguido en facebook por más de 2.000 personas.

Desde Paniko Nuclear queremos apoyar la causa. Nos veremos en el Gandia IN Rock.

Russell Lissack desvela que Bloc Party podrían reunirse para volver al estudio en septiembre


Hacía tiempo que no me pasaba por el blog Neader’s Jukebox y esta tarde le estaba echando un vistazo cuando me he topado con una entrevista muy interesante a Russell Lissack miembro de los archiconocidos Bloc Party.

La verdad es que la entrevista además de larga es completa. Lo que más me ha llamado la atención es lo que da nombre a este post.

Aunque no habían anunciado la retirara oficialmente, si que es verdad que cada uno de los miembros del grupo se han buscado cosas por su cuenta. Por ejemplo, Kele y Matt están con sus trabajos en solitario y Gordy está con Young Legionaire. Pero ya hacia el final de la entrevista, Russell comenta que ha estado componiendo unas pocas canciones, se juntó con su colega y compañero Kele para tocar y tienen bastantes ideas. Comenta que agosto lo tiene muy ocupado pero que a finales de septiembre cabe la posibilidad de volver a juntarse para tramar el nuevo trabajo de Bloc Party.

Gran noticia para los seguidores de Bloc Party que esperaremos con muchas ganas la llegada de un nuevo EP o de su cuarto trabajo.

Info: http://neadersjukebox.blogspot.com

“Imposibilidad del Fenómeno” de Miss Caffeina, uno de los “debuts” más esperados


Imposibilidad del fenómeno” es un disco debut para una banda que, a través de internet y sin respaldo discográfico hasta el momento, había conseguido hacerse con un público fiel gracias al cual agotaban entradas en ciudades de todo el país. Ahora, de la mano de Sony Music y con la producción de Ricky Falkner (Love of Lesbian, Zahara), Miss Caffeina nos presenta, su primer álbum de larga duración, fruto del trabajo bien hecho, con calma y un amor infinito por la buena música.

En “Imposibilidad del fenómeno” recogen junto a sus nuevos temas, tres cortes que ya venían contenidos en su último EP, “Magnética” (cuentan ya con cuatro EP’s a sus espaldas). Sin lugar a dudas, éste es un disco completo, capaz de pasar de la fuerza con tintes más rock de “Capitán“, primer single, al dolor más intenso que podemos sentir con “N=1“, llegando a contener once canciones y siendo todas y cada una de ellas necesarias para el sentido del álbum.

Podríamos decir que es su trabajo más maduro, que su música nunca fue tan impecable como en este momento, o que la mejor forma de calificar a Miss Caffeina es hablando de su pop actual. Eso es lo que podemos encontrar en cualquier artículo con el que nos topemos en la red. Yo puedo deciros, que lo que hace grande a Miss Caffeina, es Miss Caffeina en sí mismo. Y con esto me refiero a, por una parte, al público que le ha hecho llegar hasta aquí, trabajo tras trabajo, concierto tras concierto, público cuyo mejor calificativo sería el de ‘fiel’, y por otro lado, la calidad humana de estos chicos. Me explico. Son muchos los grupos jóvenes que salen ahora, que reciben su parcela de fama y ni siquiera saben como canalizarla. Miss Caffeina han sabido coger cada trocito de este camino, y cada grado de la experiencia para volcarla en la elaboración de este disco, y eso, los que amamos la música, sabemos percibirlo, apreciarlo, y agradecerlo.

Podéis haceros con “Imposibilidad del fenómeno” en FNAC (en alguna de ellas con entrada de regalo para los conciertos de presentación por la geografía española), El Corte Inglés y demás tiendas de discos. Además podéis disfrutar ya de él en Spotify.

Desde aquí, buena suerte.

Arcade Fire: Un directo brillante y emocionante en el Palau Sant Jordi (Barcelona, 21/11/10)


Domingo, 16.00 horas, Palau Sant Jordi y poca cola. Horas de espera y mucha, mucha expectación, a parte de frío, está claro. Las dos filas que se formaron delante del Palau se fueron haciendo más y más largas hasta que, sobre las 19.30 horas, las puertas se abrieron, y todos, sin ningún tipo de excepción, empezamos a correr, porque aunque no lo sabiamos, puede que para más de una, dos, tres o cuatro personas ese fuese el mejor concierto de su vida.

Fucked Up, abrieron la noche sobre las 20.30 horas. Personalmente, todavía no sé que pensar de este grupo, quiero decir, se apagan las luces, aparece un grupo con integrantes a primera vista de cualquier grupo indie/alternativo: camisas de cuadros, pantalones de pitillo, gafas de pasta… y de repente, aparece de la nada un señor con una barriga más grande que la de Obélix, una barba digna de Poseidón y vestido con un chandal. Si hasta ese momento la cosa ya era extraña, no puedo describir mi estado (y creo que el de la mayoria tampoco) al verlo bajar del escenario y metiéndose por entremedio del público, haciendo servir dos vasos de plástico como cuernos o dándo besos a personas en primera fila. ¿Qué si eran buenos los teloneros? La verdad es que no lo sé, pero lo que es entretener, entretenían.

Y llegó el momento. Diez minutos después de lo anunciado, el Sant Jordi se vió abducido por una pequeña luz provinente del escenario y, poco a poco, fuimos divisando los ocho componentes que aquella noche del 21 de noviembre, nos hicieron soñar, emocionar y llorar. Arcade Fire empezó con fuerza con Ready to Start, seguida de la ya mítica Neighborhood #2 (Laika) junto con Haiti. Fueron repasando sus tres trabajos, dando mayor importancia, por su puesto, a su último álbum: The Suburbs. Uno de los puntos más álgidos del concierto seguramente fue We Used to Wait, dónde Win Butler bajó del escenario y se acercó al público. La traca final antes del bis estubo compuesta por la enérgica Month of May, dónde más de uno descargó toda su energia bailando y continuaron con la emocionante Neighborhood #1 (Tunnels). En el bis, pudimos disfrutar de Keep the Car y finalizó con Wake Up, dónde, por un momento, las 10.000 personas que llenaron el Sant Jordi se unieron para cantar como una sola voz.

No hay ninguna duda que los que estuvimos ese domingo en el concierto de Arcade Fire vivimos algo indescriptible: me atrevería a decir que fue algo así como una experiencia religiosa, espiritual… Así pues, queda demostrado que la banda canadiense es EL grupo del momento. Y que dure.

Después de su primer álbum, Autolux presenta “Transit Transit”, shoegaze del bueno


Después de su primer álbum “Future Perfect” (2004) que pasó sin pena ni gloria pese a ser bastante bueno han vuelto con “Transit Transit”, otro discazo. Son de California pero no les pega nada y eso está bien, lo que hacen Autolux es algo entre shoegaze, post-rock y electrónica del rollo de My Bloody Valentine y con un punto Sonic Youth en alguna canción, pero siempre con su propio sonido, no estamos ante una copia de otra copia que se estila ahora mucho.

Son tranquilotes pero no te vas a dormir y suenan muy muy bien, mezcla perfecta entre las voces dulces  y  una batería contundente tocada por Carla Azar, la única integrante femenina del grupo que también hace las voces. Para mí ha sido un descubrimiento reciente y no paro de escucharlos, no entiendo porqué  no son más conocidos así que aquí va mi granito de arena …